Respirar

A veces pienso que me gusta llegar haciendo ruido y marcharme de puntillas y sin despedirme.

Ese afán de llamar la atención a toda costa.

Sorprender, hacer magia, llevar luz, decir dos palabras y dirigir toda la atención hacia mí.

Ay los egos, que fáciles son de alimentar y qué difíciles de mantener a raya.

Desde el ego me enfado, me enrabieto, pierdo el tiempo y la energía.

Desde el ego me autoexijo, me flagelo, entro en guerra.

Me vuelvo ciega, sorda y muda de belleza.

Desde el ego no fluyo, no creo, no imagino y, sobre todo, no brillo y sin luz, no existimos.

He llenado mis días, mis horas y hasta mis últimos años de formación, de experiencias, de aprendizaje de mil formas y maneras. Y cuanto más sé, más me alejo.

De la esencia, de la semilla, de la luz, del amor.

El amor es para todos, me digo, el amor no es una cosa, el amor es despertar sin reproches, sin la cafetera haciendo ruido en mi cabeza.

El amor es fluir con la vida y respirarla. 

El amor no se encuentra, no se busca, no te altera y modifica.

El amor está, te equilibra, te enriquece, te complementa.

El amor no tiene ego, no juzga, ni evalúa o etiqueta.

Solo está, solo es.

Para todos, para ti también.

Sandra♡

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